By Dennys Matos
Especial – El Nuevo Herald

The Silent Shout: Voices in Cuban Abstraction 1950-2013
The Silent Shout: Voices in Cuban Abstraction 1950-2013

El grito silencioso: voces en la abstracción en Cuba (1950-2013) es una muestra colectiva que contempla nueve artistas cubanos, cuya obra se ha desenvuelto por los cauces de la abstracción. Está formada por más de una veintena de obras entre pinturas y esculturas y abarca a tres generaciones de arte cubano, que cubren tanto el periodo prerrevolucionario como posrrevolucionario. Estos artistas son: Loló Soldevilla, Pedro de Oraá, Sandú Darié, Hugo Consuegra, Raúl Martínez, José Rosabal, Carlos García, Luis Enrique López y José Angel Vincench.

Esta exposición comisariada por Janet Batet, José Angel Vincench y Rafael Díaz-Cazas, constituye una excelente oportunidad para acercarnos a una de las tendencias artísticas menos conocidas del arte tardomoderno cubano. Entre otras cosas, porque practica una revisión historiográfica (y también estética) de aquellas exposiciones y autores que a finales de los años 1940 y 1950, abrieron el espectro de las artes visuales cubanas a la poética de la abstracción. Es así como, por medio de los autores presentes en El grito silencioso: voces en la abstracción en Cuba (1950-2013), esta cita intencionalmente aquellas muestras anteriores en las que muchos de ellos participaron, y que ahora son un hito en la historiografía de la modernidad artística cubana y una referencia esencial para su comprensión. Ejemplo de ello son Quince pintores y escultores en 1953 y, en ese mismo año, Once pintores y escultores. Pero también aparece citada Diez pintores concretos, de 1958, con artistas como Soldevilla, Oraá, Darié y Rosabal. De paso El grito silencioso…”, 2013, en su alcance historiográfico reivindica la figura de Darie como artista pionero de la abstracción cubana.

Hasta aquí podría hablarse de exposiciones vinculadas a la abstracción antes del triunfo revolucionario citadas en El grito silencioso…, pero la muestra no se queda ahí y también cita exposiciones relacionadas con la abstracción en el periodo revolucionario, en el que queda al descubierto una desidia sistemática por parte de la política cultural revolucionaria hacia las manifestaciones del arte abstracto. Y en ello enfatiza el texto curatorial del catálogo de la muestra firmado por Batet y Díaz-Cazas, cuando refieren la exposición Expresionismo abstracto, de 1963, como inicio de un periodo de invisibilidad o silenciamiento de esta poética durante un largo periodo. Porque tendrán que pasar más de tres décadas para que, en 1997, durante la VI Bienal de La Habana se inaugurara en Galería Acacia, la exposición Pinturas del silencio, comisariada por Rafael Serrano y Vincench con 18 artistas.

El grito silencioso: voces en la abstracción en Cuba ahora relaciona autores, con particularidades inéditas en la selección de obras, de la primera hornada de la abstracción como Darié, Soldevilla, Consuegra y Raúl Martínez con otros más jóvenes como, por ejemplo, Carlos García y Vincench. Y en esa articulación descubrimos que la abstracción, como una tradición dentro del campo de producción artístico cubano, no es algo homogéneo ni en su visualidad ni tampoco en su estilo, por decirlo de alguna manera. Que hay acentos poéticos que se desplazan desde recursos de lenguaje más abstractos con soluciones geométricas, hacia otros más figurativos, en los que lo narrativo emerge con fuerza ante el simbolismo. En el primer caso tenemos, por ejemplo, las obras de Darié ( Untitled), Soldevilla ( Untitled), Vincench, Oraá y Rosabal. Aquí los elementos abstractos geométricos son enfatizados, aunque Darié y Soldevilla arman más el espacio pictórico a la manera constructivista. Mientras que en obras como, por ejemplo, de Consuegra ( El recuerdo golpeado), García ( Cuatro árboles golpeados) y Martínez, los elementos abstractos dan paso a un informalismo, (abstracción pero no geométrica) por el que se cuela tanto la figuración como la pintura matérica en su versión más lírica por la presencia de trazos expresionistas.

Resulta muy interesante y, también, muy oportuno esta especie de itinerario histórico y estético que plantea El grito silencioso porque, como exposición, habilita vasos comunicantes entre esas generaciones que, en su expresión espacio temporal parecían separadas, permanecían como escindidas una de otra, para encajarlas de lleno en la tradición de vanguardia artística tardo moderna cubana. Las rescata de la oscuridad a la que sistemáticamente las condenó la burocracia y los extremismos de las instituciones culturales revolucionarias. Arroja sin duda nuevas luces sobre el proceso histórico y estético de la abstracción, como lenguaje renovador e importante patrimonio artístico de las artes visuales isleñas del siglo XX. •

Dennys Matos es crítico de arte y curador independiente. Reside y trabaja entre Madrid y Miami.

“El grito silencioso: voces en la abstracción en Cuba (1950-2013), ArtSpace Virginia Miller Gallery. 169 Madeira Avenue. Coral Gables, www.viriginiamiller.com. Hasta el 31 de marzo.

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