José A. Vincench Interview by Coral Gables Television

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During his visit to Miami, Jose Angel Vincench was interviewed in the gallery by Veronica Hernandez of Coral Gables TV. The artist describes his art, which has focused on Cuba’s “Women in White,” political prisoners, and other sociopolitical issues as “an extension of myself.”

According to Vincench, the current exhibition–“Vincench vs Vincench, A Dissident Dialogue from Cuba”–is his self-examination of the concepts of dissidence and exile, universal issues that have affected not only Cubans but many others throughout history.

httpv://www.youtube.com/watch?v=UTAVgpWoeGI

Vincench vs. Vincench: diálogo de un disidente responsable

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ESPECIAL/EL NUEVO HERALD
Publicado el domingo, 11.06.11
Por Joaquin Badajoz

Una isla tomada estará siempre contenida y definida en su a(isla)miento, como un quiste en medio de la geografía mental, una Numancia amurallada por la retórica de turno. Esa “resistencia” ya ha sido documentada por José Angel Vincench (Cuba, 1973) en una obra temprana, De la resistencia al Folklore, parte de La huella simbólica (1995); una serie en la que se define la estética del artista, entre el arte matérico e instalativo tradicional y una exploración bidimensional que podría llamarse abstraccionismo figurativo -desarrollada extensamente en collages y lienzos de No creas en la mitad de lo que oyes sino en la mitad de lo que vez (2006), Abstracto parece pero no es (2006-2007), o Paisaje Cubano. Homenaje a Jiri Kolar (2009). En esa obra finisecular, la resistencia -una palabra clave del discurso político cubano- era convertida en una espiral de hornilla eléctrica que la inventiva cubana bautizó como “resistencia”. De forma tal que lo político transformado en símbolo doméstico desmitificaba el concepto dándole otras connotaciones. La gravedad era descolocada por el choteo.

A partir de entonces, Vincench se convirtió quizás en el heredero más legítimo del arte irreverente, cáustico y contestatario de los años 80, con todo el riesgo político y estético que implica. Ese pulseo simbólico entre un discurso falologocéntrico -la lógica fálica del poder, impuesta como metalenguaje- y las narrativas sometidas, late soterrado también en la extensa muestra personal del artista cubano en la galería Virginia Miller, de Coral Gables. Pero Vincench vs. Vincench: A Disident Dialog from Cuba (Un diálogo disidente de Cuba), va un paso más allá. Más que desgastarse en el pugilismo ideológico, el artista nivela discursos, les otorga la misma importancia dentro de un cerrado universo de hegemonías, asumiendo la condición siempre subversiva y revolucionaria del arte-idea.
A la manera de Joseph Kosuth, en las piezas de arte textual que componen esta exhibición, lo vemos acorralando el significado del arte desde el lenguaje más que la apariencia -aún cuando la composición y el diseño tipográfico tengan gran importancia en su propuesta, puesto que su revelación es también un sutil juego de encubrimientos-, y manteniendo una relación crítica con la cultura y la política. La subserie Disidente (2009-2010) gira en torno a la desmitificación del término disidente -la más peligrosa de las palabras dentro de la retórica política cubana actual- y su impacto en la aldea global. Este work-in-progress incluye 14 acrílicos sobre lienzo con la definición de la palabra en diferentes idiomas, como si intentara crear una gran torre de Babel, en la que la precisión conlleva a la confusión y al caos de la glosolalia, al cosificar la palabra en mantra o laberíntico mandala tipográfico desde la imagen. Cuba y la noche (2011) es un mosaico de 100 lienzos en pequeño formato (20 x 20 pulgadas), en el que cada pieza se acopla y disiente, se aparta en su individualidad pictórica sin dejar de pertenecer a un bloque identitario.

Exile/Destierro (2011) recoge la evolución social de un concepto al que se ha despojado de su connotación política para transformarlo en emigración que esconda la violencia simbólica -y física- del desterrado. La palabra exilio es convertida en bolsas vacías de papel Craft -en la independencia de cada letra vuelve a recalcar la independencia personal imprescindible para lograr la unidad de una palabra, un concepto y hasta una nación- o la isla es transformada en “gusano”, esa pintoresca y ridícula bolsa comunitaria elaborada con tafetán negro o nailon transparente, metáfora de las pertenencias personales, la familia, la memoria, que se escapan en cada etnorragia o regresan llenas de nostalgia para alumbrar la vida económica de los que no han querido/podido partir. En esta obra matérica e instalativa, Vincench desarrolla la poética del material (nylon, papel Craft), en una cita o diálogo con Alejandro Aguilera, importante artista de los 80, ahora exiliado; recuperando su concepto de que “el tiempo histórico del símbolo es el tiempo histórico de su soporte material”. Cuba es entonces la deforme y extraña isla de tafetán y su exilio un estado de desgarramiento y vacío precario como una bolsa de papel Craft, o viceversa. Los cubanos (de adentro y de afuera) viven más que en la Era de las Tecnoutopías detenidos simbólicamente en la Edad del Tafetán y el Papel Craft.

Todas las obras expuestas forman parte de una extensa serie o línea estética que el artista ha bautizado Compromiso o ficción de la pintura, donde Vincench -que a menudo es considerado un pintor abstracto, lo que en los absurdos debates estéticos cubanos significa enajenado o descomprometido- emplaza al arte a asumir una responsabilidad intelectual, ética y artística. A asumir un compromiso social y crítico desde el arte.

Vincench trabaja y vive en Cuba. Y esto en otro contexto sería un dato prescindible, totalmente marginal. Esperemos que este excelente diálogo de disidencia no le sirva en bandeja a algún obtuso comisario intelectual la excusa para obligarlo a desertar.

Vincench vs. Vincench: A Disident Dialog from Cuba, de Jose Angel Vincench, en ArtSpace/ Virginia Miller, 169 Madeira Avenue, Coral Gables, (305) 444-4493. Hasta el 30 de enero del 2012.
Joaquín Badajoz es escritor, curador y crítico de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones y galerías.

Jose Angel Vincench

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Christie’s Latin American Art Auction Includes Works Shown at ArtSpace/Virginia Miller Galleries

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Gunther Gerzso, Verde-Azul-Blanco, 36 3.8 x 28 3.4 inches, 1978, Oil on Canvas

Gunther Gerzso, Verde-Azul-Blanco, 36 3.8 x 28 3.4 inches, 1978, Oil on Canvas

Christie’s Latin American Art Sale scheduled for Nov. 15th and 16th,, 2011 includes two paintings previously exhibited at ArtSpace/Virginia Miller Galleries.

Gunther Gerzso’s “Verde-azul-blanco,” a 36 1/2 inch by 28 7/8-inch oil on canvas shown on page 79 of the auction house’s sale catalog, was featured in “Gunther Gerzso: Defining Mexican Abstractionism,” from February to May 2004. The gallery’s exhibition included 86 paintings, including this geometric abstraction, along with drawings, including many from the artist’s 1935-41 period being shown for the first time.

Considered a pioneer in Latin American abstraction, Gerzso’s notation in the auction catalog states that he is “considered one of the ‘Nuevos Tres Grandes,’ along with Carlos Merida and Rufino Tamayo.” The essay goes on to note the artist’s younger years in Europe, six years at the Cleveland Playhouse, his career as a highly successful set designer for popular Mexican films, and his association with Mexican Surrealists Remedios Varo, Leonora Carrington, Wilfgang Paalen and Benjamin Peret.

Claudio Bravo’s spectacular “Red Carpet,” a 1980 oil on canvas of a shirtless, sprawling man on a scarlet rug, was included in “Master Works 1969-1984” at ArtSpace/Virginia Miller Galleries from October to November 2002. The 51 1/2 by 64 1/8-inch painting is shown on pages 100 and 101 of the Christie’s catalog.

The Chilean artist, who moved to Tangier in 1972, was a master of hyperrealism. His works, which often feature exquisitely detailed young men, Moroccan carpets and pottery, are included in such collections as the Metropolitan Museum of Art and El Museo del Barrio in New York, the Baltimore Museum of Art, and the Museo Nacional de Bellas Artes in Santiago, Chile.

“It’s always interesting to track what happens to art that has crossed our path,” said Virginia Miller, who has been dealing in fine art since 1969. As Hippocrates noted long ago, ‘ars longa, vita brevis’—our lives are short, but art endures.”

Christian Science Monitor Features Marco Tulio

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Marco Tulio, Untitled, 57 x 64 1.4 inches, 2007, Oil on Canvas

Marco Tulio, Untitled, 57 x 64 1.4 inches, 2007, Oil on Canvas

A major article in the Christian Science Monitor (The heart of Latin art By Gloria Goodale) on the unprecedented number of major exhibitions of Latin American art around the nation features a painting by Marco Tulio and quotes a museum director who singles it out as an example of magical realism.

La Montera” (The Bullfighter’s Hat”) depicts a pensive young woman draped in a sheet, seated in a bullfighting ring. Near her are flower petals and the toreador’s cap. His cape is draped across a nearby barrier. Looking on are two sinister characters, one holding a scythe.

The painting is one of the six loaned by ArtSpace/Virginia Miller Galleries to the Naples Museum of Art for its “Latin American Painting Now” exhibition of works by 50 artists being shown until Jan. 10th. The newspaper article states:

“The contemporary Latin American artists on display at the Naples (Fla.) Art Museum vividly carry forward many of the characteristics that have traditionally defined Latin art. ‘Vibrant colors, figurative imagery, and a joyful embrace of everyday objects,’ says director Michael Culver.

“He points to such artists as Marco Tulio, whose work ‘The Bullfighter’s Hat’ offers a contemporary spin on traditional elements of Latin American art. ‘He paints like the old masters with layers on layers that create a fine, wonderful surface that looks immaculate – almost like a photo – but also almost surreal in the way he places the object,’ says Mr. Culver, adding that it also evokes another traditional Latin theme — magical realism, in which simple objects take on meaning.”

Other paintings from the gallery loaned to the Naples exhibition are by Alfredo Arcia, Humberto Castro, Michelle Concepción, Ramón Oviedo and Elmar Rojas.

Alfredo Arcia, El Arresto

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Alfredo Arcia, El Arresto, 20 x 40 inches, 1996, Oil on Canvas

Alfredo Arcia, El Arresto, 20 x 40 inches, 1996, Oil on Canvas

Mystery! Sex! Religion! Politics!  Military maneuvers! Surrealism! All those and more are found in the Latin American magical realism of Venezuelan painter Alfredo Arcia, whose subject matter often defies explanation or analysis but never fails to jolt the imagination.

In “El Arresto,” one of the artist’s least complicated compositions, armed soldiers in combat gear debark a military truck, apparently heading for a strolling bride and bridegroom still in wedding attire. In the foreground is an excavated trench containing the shattered remains of a Corinthian column and sculpture of Pan, the Greek god associated with fertility. Two pipes, possibly water mains, cross the trench.

Arresting the couple surely would interfere with their potential fecundity, the traditional (or classical) reason for marriage, just as damage to the water mains could limit the growth of plants relying on their flow—but are these really the artist’s implications?

You can see “El Arresto” and other works by Alfredo Arcia, who has been called “the Gabriel Garcia Márquez of painters,” on the gallery web site, www. virginiamiller.com,. under “Mid-Career Artists.”

Prepare to be astonished

Contemporary Fables – Humberto Castro

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Humberto Castro’s latest exhibition, “Contemporary Fables,” launches a new direction in his work, visual metaphors based on the concept of fables and of historic immigration as the foundation for today’s society. The new series is an extension of the concept behind many of the paintings and drawings in the Cuban artist’s first 15-year retrospective, held at ArtSpace/Virginia Miller Galleries in 2006-07, which used classical mythology in veiled references to what he calls “the horror of having to abandon one’s homeland through a maritime Berlin Wall.” According to Miami Herald writer Fabiola Santiago, Castro is “a member of the daring 1980s generation of avant-garde Cuban artists who broke through government censorship, launched independent art collectives, and for too short a moment, staged exhibits and performance art critical of the island’s totalitarian regime.”

Contemporary Fables” is on exhibit from October 3rd – 30th, 2008.

Humberto Castro: lo socialeconómico y político del símbolo

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by Alfredo Triff
ARTES Y LETRAS
Especial/El Nuevo Herald

Humberto Castro

Fábulas contemporáneas es la última muestra de Humberto Castro que acaba de abrir en la ArtSpace/Virginia Miller Galleries, de Coral Gables. Además de sugestiva –por el alcance de su material temático–, la exploración simbólica de esta serie de óleos, ofrece la oportunidad de contrastar el trabajo siempre cambiante de este artista cubano-francés-americano.

Nacido en 1957 y miembro importante de la llamada ”generación de los 80” en Cuba, Castro viaja a París en 1989, hasta 1999 cuando, en segundo exilio, se muda para Miami. La pintura e instalación del Castro de los años 80 enfatiza el tema de la violencia. Inspirada acaso por la exterminación de la población indígena en Cuba (de acuerdo a Luis Camnitzer en su libro The New Art of Cuba). La caída de Icaro en la Segunda Bienal de La Habana (1986) o Los lobos y el hombre (1988) del artista acusan una inspiración neoexpresionista. Son figuras en eclosión, casi-aliens, desnudas, andróginas, provocadoras. En aquel entonces Castro dijo: “La violencia es el arma más elegante”.

Una vez en París su lenguaje se hace más dúctil y abstracto. La violencia cede, se transmuta en una mítica subjetiva. Es casi-grafía pictórica solipsista. El otrora híbrido producto del desborde (de la instalación) se condensa e interioriza. La obra se hace menos teatral y más psicológica. Las caras desaparecen y lo andrógino se hace animal. Los grupos humanos se disuelven; los torsos se metamorfosean.

Durante los años 90 hubo aspectos de esa referencia simbólica en Castro que no cuajaron. ¿Por qué? No le sería fácil al artista sintetizar ese estilo de violencia en una capital europea con ecos de famas perdidas, donde el otrora potente neoexpresionismo ochentoso del contexto cubano se diluía en el pop de la llamada Figuration Libre. Acaso intuía el pintor que el neoexpresionismo como discurso pictórico estaba agotado.

Esa búsqueda de la figuración mítica (de Castro en París) puede explicarse con la ayuda de Roland Barthes. Según el pensador francés, la abstracción del mito trae consigo cierta subjetivización e interiorización del placer. De ahí que la pintura castriana de los años 90 tempranos (donde el símbolo del caracol deviene en cifra exegética) ha sido descrita por otros críticos como ”sensual”, pero a expensas de cierto extrañamiento (¿socio-político?) de la sensualidad misma. De hecho, otra exiliada del comunismo en París, la artista yugoeslava Rasa Todosijevic, pocos años antes, declaraba en su manifiesto ¿Quién gana con el arte?, algo que le hace paralelo: “Lo difícil es crear cuando el contexto real desaparece y se imponen las íntimas fronteras”.

Inmediatamente después de la crisis de los balseros de esta década, la obra de Castro da un giro. Es como si el pintor regresara a su raíz mitológica hacia un temática más cercana –1999 le trae otro exilio al sur de la Florida.

En Miami Castro retoma la instalación en su The Wailing Wall de 2001 y The Bait y The Hunter, ambas de 2003. La imagen del minotauro parisino sufre una transformación a la inversa: Ahora es hombre con patas de toro. Aparece nueva protagonista: la mujer. El balsero se existencializa –y globaliza (en busca del norte). Las caras reaparecen, las figuras se multiplican. Surge la maleta como símbolo en la instalación casa/maletas Home Sweet Emoh.

Castro aprovecha la crisis post-capitalista global para implosionar lo político con lo económico. En nuestro presente distópico tanto el emigrante como el refugiado comparten un mismo paradigma. La pobreza y la falta de libertades tienen el mismo origen. La maleta, más que equipaje, deviene en la propia casa a cuestas.

Fábulas contemporáneas, con obras hechas entre el 2007-2008, manifiesta un desarrollo simbólico más maduro. La exhibición exuda una atmósfera poética donde lo real/natural evoca el ritual íntimo, lo que Valery llamara la plus vague, que es la representación del estado sonámbulo.

El show se mueve entre los tonos verde, rosado y azul. Y el pintor aborda la problemática existencial del sujeto, la pareja y la sociedad. Predominan el bosque, el agua (el mar), la edificación –alegorías incuestionables. En el símbolo remamos, jugamos a volar, a la guerra, esculpimos en árbol, y nos perdemos en el bosque. Hope muestra al balsero que guía su bote/árbol florecido en mar ralo de nadie. Babel es una torre zigurat de maletas, vista desde la altura; individuos allá abajo, minúsculos, asombrados, extraviados. Sailors presenta un grupo de hombres/botes caminando-navegando despistados en medio de la expansión azul del mar. En El bosque encantado siempre estamos rodeados, en medio de hombres-árboles. En medio de un mundo salvaje, existe la posibilidad de una reunión reveladora en Encuentro en el bosque.

La mujer desnuda, suspendida sobre la cama en medio del cuarto, el cabello largo colgando en The Journey, trae la invocación del poeta simbolista ruso Alexander Blok, cuando, dirigiéndose a la naturaleza/mujer dice: “`Feminidad eterna, elévanos”.

No es fácil mantener el mismo nivel de condensación entre tantas obras. Prefiero cuando el signo castriano se hace menos obvio, cuando habita lugares inauditos –y hasta chocantes. Lo impredecible de la superimposición y la extrañeza es en este caso la mejor arma de Castro.

Con el símbolo a cuestas, esta obra de Castro se mantiene lírica, vigente y arcana. Y no es para menos. Decía Mercia Eliade que el símbolo “puede llevarnos al aspecto más profundo de la realidad y la modalidad más oculta del ser”.•

‘Fábulas contemporáneas’ de Humberto Castro, hasta el 31 de octubre, ArtSpace/Virginia Miller Galleries, 169 Madeira Avenue, Coral Gables, (305) 444-4493, <www.virginiamiller.com>.

Humberto Castro

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por Irina Leyva
ArtNexus No. 64 – Dic 2006

Read English version here

Una retrospectiva de la obra de los últimos quince años del pintor cubano Humberto Castro se inauguró en la Galería Virginia Miller de Coral Gables. Titulada “Humberto Castro: pinturas y dibujos, 1990-2006”, la muestra consistió en diecisiete obras; de ellas, catorce pinturas y tres dibujos.

En esta exposición pueden delimitarse estilísticamente tres períodos: uno que comprende las obras de 1990, uno segundo de 1993 a 1994, y el tercero, a partir de 1995. Las obras de 1990 cubren el proceso de transición entre la década de los ochenta; y las que vendrían después, a partir de 1993. Las figuras todavía tienen puntos de contacto con el estilo bad painting por el que era conocido Humberto Castro en los ochenta, mantiene el colorido brillante pero a la vez empezamos a ver la distribución espacial que caracterizaría su obra en el futuro. De esta transición hay dos obras en la retrospectiva, El pez de hierro y La casa de virgo.

Entre 1993 y 1994, las obras que produce resaltan por su lirismo. Durante este tiempo hace obras en las que exploraba el filosófico tema del minotauro en su laberinto. Cuerpos contorsionados mostraban de cierta manera las inquietudes internas del artista, sus preocupaciones existenciales devenidas de su condición de exiliado, ya que por estos años estaba viviendo en París. En la muestra se presentaron dos piezas en tela de esta etapa, ambas de 1994, tituladas La espiral eterna y Viaje imaginario. Estas obras son de gran formato y con una paleta de colores reducida con respecto a sus obras anteriores. Se caracterizan por una combinación de rojo/carmelita con ocre, dando como resultado un contraste dramático.

Los tres dibujos de la exposición son de este período, dos de 1993 y uno del 1994. Ejecutados en tinta, las figuras están solucionadas a partir de una combinación de sombras y contornos, dando la sensación de estar flotando. El tema de los dibujos continúa siendo el del minotauro, temática que exploró extensivamente en la serie producida entre estos dos años.

A partir de 1995 comienzan a advertirse cambios estructurales y en su paleta. Se simplifican las líneas para dar paso a un nuevo uso de colores más puros y fuertes, probablemente una consecuencia de su retorno al trópico, ya que, en 1999, Humberto Castro se muda permanentemente de París a Miami. Estos cambios son más visibles en las piezas del año 2000, en las que los fondos son de colores más planos y las figuras comienzan a aparecer más aisladas, reflejando un período de introspección. Continúa con sus exploraciones del cuerpo humano y sus indagaciones filosóficas, haciéndose más latente el tema del exilio, iconográficamente más visible a través de símbolos bien concretos. Entre estos símbolos se destacan botes, la presencia del mar y mapas de Cuba. Entre las obras que resumen este estado de ánimo pueden mencionarse dos específicamente: Sueño transcurriendo, de 1995, en la que plasma una figura en posición fetal en un bote, en un viaje onírico a sus orígenes; y La lección de anatomía, de 2000, en la que se delimita el mapa de Cuba en una silueta con una máscara.

De las obras en las que trata las consecuencias del exilio podríamos citar dos en específico. Una de ellas es Comme des poissons, de 1998, en la que aparecen dos figuras, criaturas híbridas mitad humanas, mitad pez, y viceversa; en el medio de ambas, un péndulo. Humberto Castro habla de la evolución de cada uno, de las respuestas ante diferentes aspectos de la nueva vida a la que nos enfrentamos una vez que emigramos. Las caras son desdibujadas, carentes de una identidad, una alusión al proceso de transformación por el que pasa cada uno en su nueva vida. Otra obra que toca esta temática es Traversee, de 2000, en la que aparece una figura humana con un caracol a cuestas, hablando de la perpetua movilidad y la inestabilidad del exiliado.

En sentido general, la muestra fue cuidadosamente preparada teniendo en cuenta una selección balanceada de las obras del artista. Puede apreciarse una característica que unifica toda la obra de Humberto Castro, independientemente del estilo y período de creación, y es el carácter autobiográfico de la misma, manteniendo como tema central al ser humano y sus emociones. Esta retrospectiva marca el final de una etapa creativa en su carrera y el comienzo de una nueva.

Elmar Rojas

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Elmar RojasElmar Rojas is a leading Guatemalan painter whose works regularly are featured in sales of major international auction houses, in prestigious Latin American exhibitions, and in such art fairs as those associated with Art Basel Miami Beach. Rojas’ paintings have been compared to the literary works of Gabriel Garcia Márquez, the renowned Colombian author whose magic realism won the Nobel Prize for Literature. Rooted in his country’s folklore, his distinctive surrealistic figures under large hats have been widely exhibited for more than 35 years. Born in 1938, Rojas practiced as an architect before studying art in Guatemala, Spain, France and Italy. His international awards include the Gran Premio Iberoamericano “Cristobal Colón,” presented in Madrid in 1964. See more here.